Archive | marzo, 2013

La sagra de Bonnanaro

23 Mar

Uno de los momentos que más disfruto cuando viajo es cuando el azar me convierte en la única turista, en la única cámara de fotos entre los lugareños. El hecho de desmarcarme del “resto” me hace sentir especial, como si estuviese descubriendo algo que otros viajeros no han tenido la suerte de cruzar en su camino. Por eso me gusta hablar con la gente y escuchar sus consejos.

Así es como durante un viaje a Cerdeña, mis amigos italianos (Patrizia, Barbara y Marco) y yo nos encontramos en el pequeño pueblo de Bonnanaro, aproximadamente a una hora de Alghero, festejando una sagra. Esta fiesta tradicional que en algún momento debía tener un sentido religioso, se celebra ahora casi a diario durante los meses de verano y tiene como protagonistas al vino y a la gastronomía local.

Una "cantine"

Al aparcar en la entrada de este pequeño pueblo de interior, compramos “el pase” que nos permitió disfrutar del festín. De hecho, yo no había entendido muy bien lo que nos esperaba; creía que pagábamos por una copa. Pero no, por el módico precio de 10€, recibimos una copa vacía y entonces entendí cómo funcionaba la fiesta: junto con la copa, nos dieron un práctico collar-bolsillo para llevarla cómodamente colgada al cuello; así teníamos las manos libres para comer, porque claro, también había comida! También nos dieron un mapa de las cantine de Bonnanaro, bodegas que abren sus puertas y ofrecen sus mejores vinos.

Empezamos entonces, copa en mano, a pasearnos por Bonnanaro guiándonos más por los grupos de gente que se formaban en las cantine que por el mapa, Al ir degustando el vino, se nos iba abriendo el apetito,  cosa que nos incitaba a probar las especialidades gastronómicas locales y de las que yo destacaría los variados tipos de queso de oveja y cabra de la región.

Para no perder la copa!

Además de la comilona o de la borrachera, según se mire, tuvimos la ocasión de hablar con la gente del pueblo, algunos muy halagados por tener visitantes extranjeros o de “Italia” (del continente, se entiende). Pasamos buena parte de la noche cerca de un escenario donde un grupo tocaba  música tradicional sarda e incluso bailamos con nuestros acogedores amigos.

Acabamos allí casi por casualidad, pero esa fue,sin duda,  la noche que más nos divertimos en Cerdeña.