Callejeando por Guanajuato

22 Abr

Después de mi estancia en México DF, iba en autocar para Guanajuato. Cuando me disponía a bajar, una chica de rasgos asiáticos me dirigió la palabra. Sí, la reconocía, habíamos compartido habitación en el albergue del DF, ya había hablado con ella. ¡Qué coincidencia! Las dos íbamos a pasar unos días en Guanajuato, ahora podríamos hacer juntas la visita.

Qué chica más valiente, pensé. Coreana y no habla ni una palabra de español pero aún así se atreve a coger autobuses y a visitar sitios donde sabe que no la van a entender. Ella debió pensar que qué suerte encontrarse conmigo, ahora iba con alguien que la podría traducir y explicarle lo que decía la gente.
Las dos habíamos reservado alojamiento, en sitios diferentes. Después de pasar por nuestros albergues, salimos a cenar por el centro de la ciudad. No es que no me guste la comida mexicana, pero no estoy acostumbrada a comer picante, por lo que tengo que renunciar a muchos platos. No era el caso de Young Ko, acostumbrada a comer con mucho picante en Corea. Estudiamos un poco el mapa de la ciudad y planificamos lo que íbamos a hacer al día siguiente.

Vista de Guanajuato

Por la mañana hacia un sol radiante, cuesta  imaginar un día de enero con un cielo tan azul. Visitamos el elegante teatro Juárez en la plaza central, y cerca de allí, cogimos un funicular que nos llevó a un mirador desde donde podían contemplarse las coloridas fachadas de las casas, entre las que destacaba el enorme edificio de la universidad.
Después, fuimos a pasear por el mercado, que en esas fechas estaba abarrotado de piñatas de todos tipos. También visitamos la casa-museo de Diego Rivera, originario de Guanajuato. Por la tarde, al pasar otra vez por la plaza central, vimos que vendían billetes para hacer una “callejeada”. No era caro y no teníamos nada previsto para esa noche, por lo que Young Ko estuvo de acuerdo en reservar a pesar del incoveniente idiomático. Fuimos a tomar algo esperando a que fuera la hora de la “callejeada”.

Los porrones Bebiendo del porron

Cuando volvimos, todo estaba listo para la visita: pequeños porrones sobre un cartón en el suelo, y garrafas de bebida para llenarlos (una especie de cóctel de vodka con zumo). Me sorprendió ver que la gente bebía por el pico más grueso del porrón apoyando sus labios en él, y enseñé a Young Ko cómo se bebía en España (aunque yo tampoco lo hago bien).

La visita consistía en seguir a una tuna (“estudiantina”) por las calles del centro, parando cuando hacía falta rellenar los porrones. Me hizo mucha gracia ver que la tradición tan española de la tuna había sido exportada hace mucho tiempo a México, concretamente a Guanajuato. El repertorio de canciones era el mismo que todos conocemos (“cielito lindo”, etc.), así como el atuendo de los tuneros. Young Ko era una de las pocas que no podía cantar, lo que no le impidió divertirse.

Tuvimos mala suerte y empezó a llover, pero protegiéndonos como pudimos, seguimos con la ruta y los músicos no pararon de tocar. Acabamos empapadas pero mereció la pena y mi amiga se llevó el porrón de recuerdo para Corea.

DSCN2919

Anuncios

Una respuesta to “Callejeando por Guanajuato”

  1. Ana Luisa Vázquez Lozano 23/04/2013 a 15:30 #

    Sí, Guanajuato es una ciudad encantadora que por cierto, visitaré el próximo mes de mayo. Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: