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Bill Viola en el Grand Palais

23 Mar

Cartel-Viola-GrandPalaisDesde hace algunas semanas y hasta el 21 de julio, algunas de las obras del artista Bill Viola pueden verse en el Grand Palais de París – www.grandpalais.fr . Si no conocéis a este videoasta, os recomiendo echar un vistazo ahora mismo a su página web http://www.billviola.com

Pantallas enormes, otras más pequeñas y telas usadas como pantallas sirven para mostrar el original trabajo de Bill Viola, que  juega con el tiempo y las imágenes en sus cortometrajes. Los cambios se suceden lentamente para alimentar la incertidumbre del público, que se pregunta qué es lo que va a suceder. Y si el impaciente espectador mira a otra obra mientras espera que pase algo, es probable que se pierda un momento crucial de la historia contada por Viola.
Los temas tratados son recurrentes : el fuego, el viento en el desierto, la vida y la muerte… y la presencia del agua, casi constante en la selección que se expone en el Grand Palais y que tiene un rol tan importante, que no para de recordarnos donde está la frontera entre la vida y la muerte. Frontera conocida por el artista, que casi muere ahogado a la edad de 6 años.

Un pequeño consejo si vais a visitar la exposición : cuando lleguéis a la escalera donde pone « Exit », no creáis que la exposición se acaba ; deberían haber escrito « suite de la visite » (continuación de la visita). Como parece que es el final, la gente tiende a quedarse más rato en la última sala de antes de bajar, arriesgándose a tener menos tiempo para las obras expuestas abajo si se acerca la hora de cerrar.

Y un último consejo: comprad las entradas por internet para ahorraros las largas colas tan habituales en París. La exposición está abierta cada día hasta las 22h (menos los martes), buena medida para luchar contra el exceso de gente en las salas.

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Un fin de semana en Lyon

7 Oct

Hace unas semanas fui a pasar un fin de semana a Lyon. Iba a visitar a una amiga que se había instalado allí hacía unos meses. Viniendo de París, « casi todo » parecen ventajas : los apartamentos tienen el doble de metros cuadrados por el mismo precio que en París, es mucho más fácil encontrar aparcamiento, las mesas en el restaurante no están pegadas con las de gente que no conoces  y el metro es mucho más amplio, limpio y moderno.

Yo ya conocía la ciudad, pero hacía algunos años que no iba. Uno de los recuerdos que tenía era la dificultad que tuve para encontrar un restaurante japonés entre los típicos bouchon  leoneses, como se denominan allí los restaurantes de cocina tradicional. Eran los años en que empezaba a extenderse la “moda” del sushi y empezaba mi adicción. Diría que este aspecto ha mejorado y que hay más variedad, aunque quizá la diferencia sea que ahora se pueden buscar con una aplicación de móvil, lo que hace mucho más fácil su localización…

No recordaba que Lyon fuera tan medieval como me lo ha parecido esta vez. Quizá sea porque paseé bastante por la zona de la presqu’ile,  la “casi isla”, ya que esta zona se sitúa entre los dos ríos que cruzan la ciudad, el Saona y el Ródano (la Saone et le Rhone, suena mejor en francés).

En la parte más antigua de la ciudad, conocida como le vieux Lyon además de la típica catedral, puede visitarse un anfiteatro romano muy bien conservado. Como esta zona ya la conocía, quise ir al parque de la Tête d’Or: una amiga me había asegurado que valía pena y  yo no me imaginaba que Lyon pudiese tener una zona verde y de recreo tan grande dentro del espacio urbano.

Flamencos en el parque de la Tête d'Or (Lyon) Cebra  Cocodrilo en el parque de la Tête d'Or (Lyon)El parque de la Tête d’Or (de “la cabeza de oro”) es un parque como los que tendrían que existir en cualquier ciudad que se precie: en el interior uno se olvida de que está en una ciudad, solo pueden verse árboles y campos verdes alrededor. No se ven los edificios ni se oye el tráfico. Muchas ciudades europeas poseen parques de estas características pero, no tienen animales. Sí, animales, como en un zoo, pero no es un zoo. No me gustan los zoológicos porque encierran a los animales y les imponen condiciones de vida poco dignas. Pero este parque me pareció diferente.

Para empezar, la entrada al parque es gratuita. Y nada de jaulas, el parque está organizado por sectores, dejando grandes espacios a los animales para que puedan pasearse sin ser molestados. El agua de un estanque los separa de los visitantes.

Para los animales más peligrosos, como los cocodrilos o los monos (e incluso una pantera!) ” la libertad” es más reducida, ya que sí que existen vidrios de protección, que aunque encierran a los animales, les dejan espacio para correr, jugar  y saltar con comodidad. Una jirafa se paseaba con sus amigos bueyes como si saliesen de la película del Rey León,  los patos buceaban en busca de comida, las cebras ignoraban a los visitantes negándose a mirarlos y los cocodrilos pretendían ser estatuas para que la gente esperase a ver un simple parpadeo.

Lyon

photo

Tuve mucha suerte de poder visitar el parque antes de que empezase a llover. Como la lluvia no paró en toda la tarde, me refugié en el museo Gadagne, (http://www.gadagne.musees.lyon.fr/) , que incluye el museo de historia de la ciudad y el de las marionetas.

El museo de historia tiene muchas salas  y es que hay muchas cosas que contar! : Lyon en la época romana y su papel como capital de la Galia, la resplandeciente industria téxtil que la hacía formar parte de la ruta de la seda ( en la ciudad pueden visitarse pasajes por los que se transportaban las telas sin necesidad de salir al exterior) y el rol que tuvo durante la Francia ocupada en la II guerra mundial; entre muchos otros capítulos de la historia.

Y las marionetas, pues cuentan con mucha afición en esta región. Guignol, además de ser el nombre de las representaciones, es también el nombre de una marioneta (la que está a la derecha del todo de la foto)  cuyo creador era de Lyon.  Aparte de verlas en las tiendas como souvenirs, existen numerosas asociaciones de guiñol.

Como todos los fines de semana, éste también se acabó, y cogí el TGV (el Ave francés) para volver a París. En tan solo dos horas, ya volvía a caminar por las estrechas aceras de la capital.

Me gustaría volver a Lyon para la Fête des Lumières (fiesta de las luces), quizá el evento más célebre de la ciudad, durante el que se hacen espactáculos de imagen y sonido en las fachadas de los  principales edificios, a principios de diciembre. Tendré que preguntar a mi amiga Audrey si me vuelve a invitar ; )