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Energía islandesa

30 Oct

Cuando se aterriza en Islandia, se tiene la sensación de que se está lejos de todo. Menos del Blue Lagoon (la laguna azul, piscina natural de agua caliente enorme, una de las principales atracciones turísticas del país y que está muy cerca del aeropuerto). Al coger el autobús que va del aeropuerto al centro de su capital, Reikiavik, no se ven casas al lado de la carretera, ni árboles, ni tráfico, ni edificios altos en el horizonte. Solo rocas y arena negra  por todas partes.

Me alojaba en el albergue oficial de Hostelling International (www.hihostels.com) uno de los mejores albergues donde he estado nunca. Allí todo es grande, limpio, nuevo, cómodo, enseguida te sientes como en casa. Sin hablar de las enormes  cocinas donde es usual compartir alguna comida con otros huéspedes. Aunque también recuerdo el fuerte olor de azufre (a huevo) al abrir los grifos (evidentemente la causa no eran las tuberías del albergue sino la característica geología islandesa) así como la luz que entra en la habitación ya pasada la media noche (por suerte tienen persianas).

Como es costumbre en los albergues, en la recepción puede encontrarse todo tipo de información sobre las excursiones, visitas guiadas, salidas nocturnas, etc. Lo que a mí me interesó, era una excursión de todo el día que se componía de diferentes etapas: la primera, era la planta de energía geotérmica a proximidad de la capital, Hellisheidarvirkjun, (sí claro, he tenido que buscar el nombre, si no, cualquiera se acuerda…)  Desde allí se visitaban varios parques naturales, para disfrutar del paisaje y ver los géiseres, de los que el más conocido, hace una erupción cada 7 minutos (no es difícil imaginarse al grupo de turistas con las cámaras rodeándolo esperando el momento). Después, nos llevaban a otro parque donde podían intuirse, formando con sus formas el decorado, las placas tectónicas americana y europea, una frente a la otra.

Lo menos interesante, sin lugar a dudas para mí, era la visita a la “fábrica”, pero bueno, hacía parte del paquete…

Al día siguiente, un pequeño autocar pasó a recogernos al albergue. Aunque era el mes de mayo, la situación geográfica de Islandia hace que el tiempo sea muy variable, es casi como tener todas las estaciones del año cada hora. Hay que agradecer que las corrientes de agua caliente que pasan bajo la isla hacen que nunca se alcancen temperaturas tan bajas como en otros puntos situados a su misma latitud.

Al final, lo de estar dentro de la planta geotérmica no fue tan mala idea, al menos no hacia frío, ni llovía (o granizaba). La guía nos acogió  y nos invitó a sentarnos en unas grandes escaleras en el hall de entrada. Cuando empezó a explicarnos el rol que tuvo Hellisheidi , actualmente la segunda planta geotérmica más grande del mundo, para el desarrollo  del país , entendí que aquella visita era necesaria.

Parque natural en IslandiaBlue Lagoon, Iceland

Islandia (tierra de hielo) , antes de ser el estado de bienestar rico y  ejemplar (o al menos eso nos parece en los países del sur) fue un país pobre y contaminado. Su clima poco agradable y sus tierras áridas no permiten el cultivo ni favorecen la existencia de bosques. El país se veía obligado a importar materias primas como la leña o el carbón de otros países para que sus habitantes pudieran hacer frente a las bajas temperaturas invernales.

La suerte del país cambió después de la Segunda Guerra Mundial. Islandia, “invadida” por las tropas inglesas primero y por las americanas después, fue un punto estratégico entre los continentes americano y europeo, donde los aviones americanos podían parar a repostar, antes de alcanzar la entonces lejana Europa. Esta colaboración le valió a Islandia el poder beneficiarse del Plan Marshall, que contribuiría al desarrollo de la gestión de la principal fuente de energía del país.

La energía geotérmica calienta actualmente los hogares islandeses de manera limpia y económica. Incluso ahora es esta pequeña isla quien tiene la opción de exportar su energía y de aconsejar a otros cómo hacer lo mismo. Todo un ejemplo de desarrollo inteligente.

Aprendí mucho durante la visita a Hellisheidarvirkjun, pero como no hay que exagerar,  he preferido poner una foto del Blue Lagoon y una en un parque natural (de cuyo nombre no puedo acordarme); que ilustran mejor el atractivo de Islandia que las de sus centrales de energía.